
El primer recuerdo que Isabel Allende tiene de Chile es el de una casa que nunca conoció: la casa grande y vieja de la calle Cueto, donde nació su madre. Esta casa, evocada por su abuelo con tanta frecuencia que Isabel cree haber vivido allí, se convierte en la protagonista de su primera novela La Casa de los Espíritus. Dicha obra vuelve a aparecer al comienzo de las fascinantes y seductoras memorias, Mi País Inventado, que ahora nos ofrece esta talentosa escritora.Los asiduos lectores de Allende reconocerán inmediatamente a los miembros de esta familia chilena --abuelos, bisabuelos, tías, tíos y amigos--, personajes de carácter mítico que pueblan este magnífico libro. A su vez, es un retrato inolvidable de la idiosincrasia del pueblo chileno, su historia violenta y su espíritu indomable. Aunque Isabel afirma haber sido una extranjera en su propio país --Nunca encajé en ningun sitio, ni en mi familia, ni en mi clase social ni en la religión que se me confirió--lleva consigo hasta hoy la marca de la política y la magia de su tierra natal. En Mi País Inventado explora el papel de la memoria y la nostalgia que le ayudaron a dar forma a su vida y a sus libros.Dos acontecimientos vitales alteran la peripatética narrativa de este libro: el golpe militar y la